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Aprendamos a agachar la cabeza – Parashat Shelaj leja

“Y no os desviéis en pos de vuestro corazón y en pos de vuestros ojos…” (Bamidbar 15:39)

Esta semana tenemos la fortuna de leer en la parashá Shelaj Leja, una mitzvá que es necesario que analicemos, ya que quizás, al ser una mitzvá un tanto cotidiana, podemos caer en el error de restarle importancia.

La Torá nos llama a cuidarnos de nuestros ojos… ¿y de quien más?, pues HaQadosh Baruj Ju, es quien nos cuida de todo mal, pero es nuestra obligación tener la capacidad y la conciencia de poder cuidarnos de nosotros mismos, pues somos la única persona aparte de Hashem, que se sabe exactamente que pensamos, que cosas codiciamos, a quien hemos ayudado de manera hipócrita y de que mal padecemos, en pocas palabras somos la única persona que puede levantarnos hasta lo más alto similar a las estrellas o hasta lo más bajo similar al polvo.

“bendiciendo te bendeciré, y multiplicando, multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está a la orilla del mar” Bereshit 22.17

Uno de tantos métodos que la Torá usa para ayudarnos a poder controlar nuestro corazón y nuestros ojos son los Tzitzit, ¿pero de qué manera pueden apoyarnos unos hilos a que recordemos que no debemos desviarnos?

Debemos recordar que, en un origen, cuando Adam y Javá habitaban en el Gan Eden, la Torá nos describe que el ser humano no vestía ropa, el alma era la vestidura que embestía el cuerpo, posteriormente cuando el ser humano fue desviado por el deseo de su corazón y sus ojos el ser humano cayó en un estado espiritual inferior en el cual se sentía avergonzado de la desnudez de su cuerpo.

Es en este momento donde nosotros podemos ver que la vergüenza del Adamico (ser humano), fue cubierta por las vestiduras que Hashem les dio, de esta manera podemos comprender que la vestidura tiene la capacidad de cubrir nuestra vergüenza y devolvernos un poco de nuestra dignidad con la que fuimos creados en un principio.

  Rabi Iojanán solía decir que su vestimenta [era] “aquello que me otorga dignidad”.

Masejet Shabat 113ª

Más adelante la Torá en esta parashá nos ordena colocar tzitzit para “recordar” que no debemos extraviarnos detrás de nuestros ojos.

“Habla a los hijos de Israel y habrás le decirles: Que pongan ellos flequillos sobre los rincones de sus vestimentas, por sus generaciones. Y que coloquen sobre las flequillos del rincón un hilo celeste. Será para vosotros –TZITZIT -Io veréis, y recordaréis todos los preceptos de Adonai y habréis de cumplirlos. y no os desviéis en pos de vuestro corazón y en pos de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituís.”

Bamidbar 15

 

Estos tzitzit cuando los colocamos sobre nosotros, cada que trabajamos, caminamos con ellos, etc. Tienen la capacidad de recordarnos de que hagamos conciencia que antes de desviarnos hacia nuestros ojos y corazón en el estado espiritual del Eden que nos encontrábamos, nosotros no necesitábamos vestimenta, éramos un alma que embestía el cuerpo con kedusha y hoy necesitamos cubrirnos de ese pecado, nos sentimos avergonzados y desprotegidos cuando no tenemos que nos cubra.

El recuerdo de los mitzvot, no es por el número de hilos y nudos, sino que nos hacen falta esos 4 tzitzit que cuelgan hacia abajo para que podamos voltearlos a ver, es decir podamos agachar la cabeza, verlos y cubrir nuestra desnudez, para que podamos ser un poco más humildes cada día, agachar la mirada ante el Creador y saber que solo él es quien da y quita, solo él es quien nos conoce espiritual y físicamente… y solo él es quien quiere que seamos mejores cada día hasta alcanzar la figura del varón perfecto, de la humanidad completa.

 

 

Biniamin B. Malaj

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Biniamin Ortiz | בנימין בן מלאך

Biniamin Ortiz | בנימין בן מלאך

Presidente de Darje Avraham

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