Be’ezrat Hashem hemos llegado a la finalización del ciclo de la lectura de la Torá, una serie de emociones se presentan en nuestra vida en estos momentos; recién salimos del Juicio de Yom Teruá y apegados de la mano al perdón de Yom Kippur ¿y por qué no decirlo? Con la mayor satisfacción de saber que Hashem ha permitido que crucemos un nuevo ciclo y por ello hay que celebrarlo con alegría en estas fechas, pero la lectura de la bendita Torá nos dice algo muy importante:

“ …¡Sed fuertes y sed valerosos! No temáis ni os aterréis de ante ellos; ya que Adonai tu Elohim., Él es el que va contigo, no te soltará ni te abandonará…”

“…Empero Adonai, Él, es el que va delante de ti; Él estará contigo, no te va a soltar ni te va a abandonar; no temas y no te quiebres…”

Devarim 31

 

Al finalizar el ciclo de la Torá y comenzar un nuevo ciclo de expiación, es obligación de todos los Bené Israel no quebrarse, no doblegarse ante cualquier situación que nos pueda doblegar y no hablo de luchas “mágicas”, sino de la simple cotidianidad de la vida, quien se ha convertido en nuestra peor estrategia de vida, hoy siglo XXI, ser cotidiano es lo normal, vivir en comodidad es lo que todos buscamos. Y aquí es donde Hashem nos pide que hagamos algo fuera de lo normal, fuera de la comodidad… y es habitar en una sukka/cabaña; un pequeño espacio donde el techo es de ramas ligeras las cuales nos permiten ver el cielo y las nubes.

A pesar que como todos ya sabemos, la fiesta de sukkot refleja la vivienda que los Bené Israel tenían al salir de Egipto, ¿si es así por que no se celebra en el mes de la primavera?

No se nos ordenó construir Sukkot durante esa época porque era el comienzo del verano y es algo normal que las personas construyan Sukkot en esa época para tener sombra. En este momento, no hubiera sido obvio que las construimos con el objetivo de cumplir la mitzvá.

Por lo tanto, se nos ordenó construirlas en el séptimo mes, que es el comienzo de la estación de lluvias y cuando lo normal es que las personas regresen a sus casas, para que al salir de nuestros hogares para estar en la Sukká demostremos a todo el mundo que lo hacemos para cumplir con una mitzvá de Hashem.

Otra de las explicaciones que nos da el Gaón de Vilna es:

“Sukkot es un recuerdo del pueblo judío rodeado por las Nubes de Gloria, que dependían de la construcción del Mishkán (Tabernáculo). Este hecho explica por qué conmemoramos Sukkot en el mes de Tishrei y no en el mes de Nisán, cuando las Nubes de Gloria aparecieron por primera vez.

Pero al parecer, cuando los judíos hicieron el Becerro de Oro en el mes de Tamuz, las Nubes de Gloria desaparecieron y sólo regresaron cuando los judíos comenzaron a construir el Mishkán. Moshé descendió [del Monte Sinaí con las segundas Tablas] en Iom Kipur.”

 

Y efectivamente, cuando las adversidades se atraviesan, cuando las nubes comienzan a rodearnos y pensamos en la tormenta que nos puede llegar, debemos recordar que unas nubes eran quienes protegían a los bené Israel, las mismas nubes que tienen la fuerza para destruirnos, pueden protegernos, una adversidad se puede transformar en una oportunidad de demostrar si somos en verdad un pueblo que no se quiebra “o como dirían en México, no nos cocemos al primer hervor.”

Esto no es sinónimo de solo confiar en nosotros, sino saber que todo depende el esfuerzo que tengamos como dije en un inicio, una frase que escuche hace algunos días y que viene a clarificar esto es: “Reza como si todo dependiera del cielo y trabaja como si todo dependiera de ti”… Esfuérzate y cúbrete de las nubes, cúbrete de la fuerza de sukkot y nunca olvides lo que dice Hashem itbaraj shemo:

“Ved ahora que Yo, Yo Soy y no hay dioses conMigo; Yo hago morir y hago vivir; Yo golpeo y Yo sano, y no hay quien libre de Mi Poder.”

Devarim cap 32

 Jag Sameaj!

Biniamin B. Malaj

 

 

 

 

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