La parashá de esta semana nos trae a luz un mensaje de tremendo calibre espiritual, en algunas ocasiones he escuchado personas que creen que las leyes o “castigos de la Torá” ya no tienen efecto en esta época, y en cierto sentido es de comprender su postura, pues no vemos la tierra abriéndose ante la blasfemia o bajando fuego al altar para demostrar nuestra certeza espiritual.

A veces simplemente pareciera que los escribas exageraron las cosas solo para convencernos, pero en esta ocasión veremos como una de las consecuencias más antiguas aún prevalecen en efecto y quizás nos den un poco más de luz sobre nuestra estatura espiritual a nivel personal y nacional.

Vemos un gran exceso de juicio en este fragmento de la Torá, pues el mensaje que vemos esta semana está enfocado como Yosef emite juicio para sus hermanos ante su padre y a su vez sus hermanos se convierten en juez y verdugo de Yosef. Quebrando dos grandes mandamientos de la Torá, escritos en Vaikra 19:15-18:

“Juzgar positivamente” y “no odiar al prójimo (no promover la venganza)”

En ciertas ocasiones nos preguntamos: ¿No sería más fácil simplemente no Juzgar?, porque la Torá nos dice “Juzgaras Positivamente” , dándonos a entender que no podemos quedarnos con la indiferencia, no podemos simplemente interactuar con otro Judío (ben Israel) sin fijarnos en su vida y actos; y ya. Esto se transforma en una mitzvá positiva (harás), es obvio que so juzgamos negativamente, más tarde nos será muy difícil amar a nuestro prójimo.

Si realmente amamos a nuestro prójimo tal como un padre ama a su hijo, naturalmente tendremos una opinión positiva de esa persona, quizás llegando a los extremos de disculpar las acciones de los demás, tal como lo haríamos con nuestras propias equivocaciones.

Y en este caso podemos ver como Yosef adelanto su juicio negativo, emitiendo lashón hará con su papá, manchando la imagen de sus hermanos ante su papá.

Por otra parte sus hermanos no respondieron de la manera más positiva, incluso la Torá nos dice que “lo odiaron”, y en efecto esto no solo daña personalmente nuestro interior, pues afecta la relación que tenemos con esa persona y con un efecto totalmente contrario esto hace que notemos y resaltemos lo malo de cada acción de aquella persona que estanos odiando.

Este pecado tan grave de hacer Lashón hará y no juzgar favorablemente, era castigado con algo llamado “tzaarat”, que regularmente se traduce como “lepra” y sus efectos eran alejar a la persona del campamento, romper con ella todo contacto hasta que sea sanada. Inclusive si un Cohen recibía tzaarat , no se podía purificar a el mismo, sino otro cohen debía purificarlo.

Este efecto cayo en Yosef, fue expulsado y alejado del campamento, al grado que fuera considerado por muerto por su padre, todo esto consecuencia de haber adelantado su juicio y no juzgar a sus hermanos positivamente, (ojo con esto); esto no quiere decir que sus hermanos tendrían que convertirse en verdugos de Yosef, esto es punto y aparte… es tema para otro shabat.

Nuestros Jajamim han resaltado esto por años:

Iehoshua ben Perajia: “Hazte de un rabino, consigue un amigo y juzga a toda persona para bien”

Rambam: “Juzga a toda persona favorablemente”

 

Actualmente el efecto de transgredir esta mitzvá es muy similar a la época de Yosef, ya que vemos que las personas no se llenan de lepra inesperadamente, pero si vemos como hay personas que se alejan de sus seres queridos, de sus amigos, de su comunidad…incluso como muertos.

Todos hemos escuchado a alguien por lo menos decir: “Shhhh … ya no digas nada porque viene fulanito y es bien chismoso o es bien criticón”  y la sociedad poco a poco los va cortando de sus círculos.

Incluso algunos jajamin dicen que el castigo por el Lashon hará es la pobreza, ser pobre no solo nos limita físicamente, nos aísla del mundo, del conocimiento, de  guardar shabat como se debe, nos vuelve esclavos del trabajo, de las deudas.

Y como el cohen que no se podía limpiar así mismo, nos recuerda que no podemos ser juez y verdugo, necesitamos del prójimo para limpiarnos, necesitamos de su perdón.

 

“Si tratamos a nuestro prójimo favorablemente, el Omnipresente también nos juzgará favorablemente”

Talmud Bavli Shabat 127b

 

Debemos ser seres capaces de dar la vida por nuestro prójimo (Israel), como la gran lección que Rabenu haQadosh nos enseñó con el ejemplo:

“No hay Mayor amor que este, que uno ponga la vida por sus amigos”

El no decidió por quien sí y por quien no iba hacer kaparat avonot (expiación) , su mérito cubrió a todo Israel, por ello no solo debemos tratar bien a quien nos trate bien…sino incluso con quien no, ahí una de las mitzvot para nuestro día a día.

 

¡Excelente Semana!

 

Biniamin B. Malaj

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