Parashat Ajarei Mot- No me veas por una pantalla, veme a través de tu alma.

No me quiero preocupar por mí mismo.
Particularmente esta sería la frase o el concepto que llenaría mi existencia en este mundo, cada mañana despierto y visualizo como en una especie de rutina las noticias de mi localidad, país y el mundo, a veces incluso apago el televisor, pues desearía no saber nada negativo. Pero uno abre las redes sociales o sales al trabajo y tu compañero te comenta lo que sucedió el día de ayer, robos, tragedias, asaltos, hambre, etc. Y sin quererlo he llegado a pensar que “quizás sea el país donde me toco nacer”…pero ves otras notas periodísticas y no, cada país tiene su propio mal, unos más que otros, unos más graves que otros o unos más visibles que otros.
Y en verdad da miedo, me llena de un profundo miedo la tremenda indiferencia y falta de empatía que nos invade mientras transcurre la modernidad, donde aparentemente nuestros medios de comunicación son tan sofisticados que podemos hablar o ver en segundos a una persona en otro lado del mundo, pero en vez de tener un efecto más fuerte de empatia, nos ha deshumanizado y lo peor aún, a su vez nos aleja de los que tenemos cerca.
Y para de alguna manera poder resistir este terror, me digo a mi mismo: “Como humanidad, tenemos lo que merecemos”, porque nos lo hemos ganado a pulso.
La bendita Torá esta semana nos dice una frase, que todos hemos escuchado por lo menos algún vez en nuestra vida:
Algo que nos dijeron hace miles de años y hoy aun a pesar de 6000 años de humanidad no hemos logrado, porque tristemente sigue siendo una Utopía.
Porque si loa analizamos de la manera más simplista que desees, absolutamente todos los mejores escenarios hablados por los jajamim, neviim, tehilim, etc. Nos hablan acerca de una utopía magnifica de vida y convivencia humanitaria. ¿Te imaginas? No tener que preocuparte por que alguien vaya a robar o atropellar a tus hijos cuando vayan a la escuela, porque simplemente el vecino los cuide como sus propios hijos. No tener que preocuparte de viajar y dejar expuesta tu casa o poner en riesgo tu vida, porque todos se procuran unos a otros. O algo más descabellado aun, que no importe la carencia de tu comunidad porque no necesitas salir a buscar la ayuda, ya que ella llega a ti sin pedirla.
Por ello decía al inicio, para mí la frase más satisfactoria seria: “No me quiero preocupar por mí mismo.”
Quisiera que tú no te preocuparas por ti mismo, que el éxtasis humanitario se logre porque todos nos preocupemos por el prójimo, porque lo amemos y él nos ame.
Pero, estamos tan lejos que a veces ni un saludo sabemos dar con quien cruzamos por la calle, porque tenemos una Apatía terrible con la tragedia del vecino, compañero, etc.
Si lográramos que el Olam Habá (mundo por venir) sea una realidad en nuestra vida, en nuestro mundo, no importaría que hubiera sequías, enfermedades, problemas. ¿Por qué? Porque sabrías que alguien estaría ahí contigo, no desearíamos ni siquiera que después de la muerte hubiera un “paraíso”, porque el paraíso estaría aquí.

Tristeza y delirios para muchos… quizás, pero estos sin duda, nos aclara muchas cosas. Quizás por que Rabenu Yehoshua no vino a aclarar como confeccionar un tzitzit o porque Yohanan haMatbil no nos habló de “que pasa después de la muerte”, sino de qué pasa si no actuamos en esta vida.
“Si tienes dos camisas, da una a los pobres. Si tienes comida, comparte con los que tienen hambre.”
Yohanan HaMatbil

“Así que, todas las cosas que quisiereis que los hombres hicieren con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la Torá y los profetas.”
Rabenu Yehoshua haMashiaj

Sin duda, dos hombres muy adelantados para su época y lo más triste es que si regresarán, no habría necesidad de reformar el mensaje… la humanidad  sigue más o menos igual o peor, tal vez.

Shavua Tov

Biniamin B. Malaj

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