Natzratim

MEDITA

Tefilá: Introspección y autoanálisis.

        El término תפלה (tefilá) define uno de los actos que realiza la persona consciente de la existencia del Creador. El vocablo abarca actividades tales como: meditación, análisis, bendición, reflexión, alabanza, gratitud, súplica, petición, intercesión, confesión, introspección, contemplación y evaluación.  Su amplio significado puede notarse al leer el contenido de la tefilá de Moshe (Sal. 90), y las tefilot de David (Ibíd. 17; 72:20; 86; 102).

        Tefilá es una de las muchas palabras de la lengua hebrea que no tiene un equivalente exacto en español. En hebreo, la acción de orar, להתפלל (lehit’palel), de la raíz פלל (palal | juzgar), es un verbo que puede ser usado como reflexivo o reflexivo indirecto; en dependencia del contexto puede significar juzgarse a sí mismo o ser juzgado por otro. La manera más simple de definir tefilá en español con dos términos, conservando el concepto hebreo, es: introspección (observación interna de los pensamientos, sentimientos y actos) y autoanálisis (investigación que hace la persona sobre sí misma) en presencia del Amo del universo, la Fuente de la existencia. Tefilá es un medio de conexión que ha de tener como objetivo la transformación de quien realiza este ejercicio espiritual, una transformación que busca estar en armonía con la voluntad divina.

        La tefilá no tiene como fin hacer cambiar de parecer al Creador, sino a uno mismo. El hombre no puede influir en el Creador como un acusado influye en un juez humano sujeto a emociones, pues está escrito: “El Eterno no es hombre… para que se arrepienta (i.e. cambie). ¿Lo ha dicho Él, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?” (Bemidbar 23:19; I Shemuel 15:29). Si Él no cambia ¿cómo puede el ser humano solicitarle perdón o bendición? ¿Es posible que la tefilá intercesora del tzadik tenga efecto? La respuesta a estas incógnitas radica en comprender que el Creador en primer lugar decretó varias alternativas que el ser humano es libre de elegir, y cada una de ellas tiene su propia consecuencia ya predestinada. Por ejemplo, si la persona que erra decide permanecer en el error, el decreto por haber errado no cambiará; si no cambia la causa, tampoco cambiará el efecto. El decreto solo puede ser cambiado si la persona reconoce y opta por reparar el error. Es el hombre quien puede cambiar, y una vez cambiado, entonces el Creador inmutable se relaciona con él bajo la alternativa elegida. En este sentido, la tefilá es el medio a través del cual la persona puede examinar a dónde se dirige, qué necesita mejorar, y así optar por la mejor alternativa. Lee artículo completo aquí*

      Uno de los aspectos más difíciles de comprender en la tefilá es la alabanza, el elogio y la bendición. En el libro de Tehilim podemos encontrar gran cantidad de alabanzas al Amo del universo, pero ¿cuál es el objetivo de la alabanza en la tefilá? Debido a que el ser humano usa como método de gratitud la alabanza o el halago antes y después de solicitar un favor; el orante puede llegar a pensar que la alabanza en la tefilá cumple el mismo objetivo, esto es, la gratitud al Creador. Es evidente que el Eterno está por encima de cualquier forma de elogio que podemos decir, Él no necesita saber cuán agradecido estamos; el orante no debe olvidar que el contexto de la alabanza es la introspección.
 
      Por lo tanto, cuando en la alabanza nos referimos al Creador según sus atributos de padre (Devarim 14:1), infinito, compasivo, justo, excelso, fuente de vida, proveedor o sanador, nos ayudanos a nosotros mismos a comprender quién es Él en relación con nosotros, porque la alabanza precisamente tiene como propósito expresar en términos humanos los atributos del Infinito. Consecuentemente, aunque el ser humano es por naturaleza agradecido, el orante debe tener presente que el elogio en la tefilá no es por el bien del Eterno, sino por su propio bien. La declaración de la alabanza o la bendición es un medio a través del cual podemos concretizar los atributos del Creador, hacer de lo trascendente algo real y relevante para nosotros en nuestro mundo, y es de esta manera que nos podemos relacionar con los atributos del Eterno de forma práctica.

       Tefilat HaYajid es la tefilá individual. Desde la antigüedad la tefilá ha sido comprendida como una expresión espontánea y realizada en las propias palabras del orante, basada en los deseos y necesidades del momento. Ejemplos de ello lo podemos ver en Avraham: “Vayitpalel Avraham el haElohim” (Y oró Avraham a Elohim), “Vayigash Avraham” (Y se acercó Avraham); en Yitzjak: “Vayetzé Yitzjak lasúaj ba’sadé” (Y salió Yitzjak a meditar en el campo); en Moshé: “Vayjal Moshé et pené Adonai Elohav” (Y suplicó Moshé ante el Eterno su Elohim); en Daniel: “Vaetná et panái el Adonai haElohim levakésh tefilá vetajanuním…” (volví mi rostro al Eterno Elohim, para buscarle en tefilá y súplicas); en Nejemyá: “Ana Adonai Elohé ha’shamáim… lishmóa el tefilat avdejá” (Te ruego, oh Adonai Elohim del cielo… oír la tefilá de tu siervo).

        Tefilat Hatzibur es la tefilá colectiva que usualmente dirigen los shelujé tzibur (representantes de la comunidad), mientras los que escuchan acompañan declarando ciertas secciones de la tefilá o simplemente respondiendo Amen (I Cró. 16:36; Sal. 89:52; 106:48.). Esta forma de tefilá consiste mayormente en alabanzas y bendiciones, como está registrado en Tehilim: “De ti viene mi alabanza en la gran congregación…”(22:26/25), “Bendecid a Elohim en las congregaciones…”(Ibíd 68:27), “su alabanza está en la congregación de los fieles” (Ibíd. 149:1). Respecto al libro Tehilim, se puede decir que es la primera composición de tefilot personales y colectivas, formalmente registrada.

        En el Tanaj encontramos varios ejemplos de esta forma de tefilá: “Y los hijos de Israel… clamaron; y su clamor subió a Elohim”; “los hijos de Israel… se postraron y reverenciaron»; en Shemot 15 se describe una tefilá en forma de canto que realizaron Moshé y el pueblo tras la liberación. Otros ejemplos de tefilot comunitarias expresadas en forma de bendiciones, alabanzas, meditaciones, reflexiones y análisis, se encuentran en los libros de I Crónicas (15:22; 16:4-36; 25:1-6); I Reyes 8; Ezra (8:21–23; 9:5–15; en el cap. 10 es descrita como tefilá) y Nejemyá (9:5-38; 11:17).

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Discípulos del rabino más famoso de todos los tiempos, y líder espiritual más influyente del mundo, aún después de 2,000 años: Yehoshúa de Natzrat.