Natzratim

OZ VEHADAR

Fuerza y Esplendor

Mishlé Shelomo, Cap. 31

¿Quién encontrará a una mujer virtuosa? Vale mucho más que las piedras preciosas. Su esposo confía plenamente en ella y no le faltan ganancias. Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida. Adquiere lana y lino y los trabaja con finas manos. Es como un barco mercante que de lejos trae provisiones. Se levanta cuando aún es de noche para dar alimento a su familia y organizar a sus doncellas. Examina y compra tierras, con sus ganancias planta viñas. Se ciñe de fuerza, y fortalece sus brazos. Comprueba si sus negocios van bien y no se apaga de noche su lámpara. Sus manos se aplican al telar y sus dedos manejan la aguja. Tiende sus manos al necesitado y ofrece su ayuda al pobre. No teme por su familia cuando nieva, pues todos los suyos están bien abrigados. Fabrica sus propias mantas, su ropa es de lino fino y de púrpura. Su marido es conocido en la ciudad y se sienta con los ancianos del lugar. Teje y vende prendas de lino y provee de cinturones a los comerciantes. Fuerza y esplendor son su vestidura, y mira con optimismo el porvenir. Abre su boca con sabiduría y su lengua instruye con bondad. Vigila la marcha de su casa y no come el pan de balde. Sus hijos se levantan y la llaman bendita y su esposo la alaba, diciendo: “Muchas mujeres han hecho proezas, ¡pero tú las superas a todas!” Engañosa es la gracia y fugaz la belleza; la mujer que tiene presente al Eterno es digna de alabanza. Recompénsenle el fruto de sus manos y que sus obras publiquen su alabanza.

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Bendición para el encendido de luces de Shabat: בָּרוּךְ אַתָּה אדוני אֱלהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם אֲשֶׁר קִדְּשָׁנוּ בְּמִצְוֹתָיו וְצִוָּנוּ לִשְׁמוֹר אֶת הַשַּׁבָּת

«Baruj Ata Adonai, Elohenu Melej haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lishmor et haShabat».
(Bendito eres Tú, Adonai, nuestro Elohim, quien nos ha santificado con sus mandamientos, y nos ha ordenado a guardar el [día de] shabat).

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Discípulos del rabino más famoso de todos los tiempos, y líder espiritual más influyente del mundo, aún después de 2,000 años: Yehoshúa de Natzrat.